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miércoles, 27 de abril de 2011

Pan con pan

J: ¿Qué te gusta más, la música o el teatro?
A: ¿Cuál es la diferencia?

Sin tratar de definirlo en breves palabras, ni en extensas, dado el caso de que sea imposible definirlo, diría que lo teatral en cualquier situación es su cualidad de encuentro, de cruce. Su cualidad de intersección coincide con la definición que se hace del teatro como situación artística(si tomamos la definición más tradicional del arte como medio, como algo con cierto nivel de realidad). Tomando como base éstas afirmaciones tan generales, cualquier evento que se desarrolle como un evento en presente tiene algo de teatral, y por lo tanto, algo de artístico. Siendo así, llegamos al punto de concebir la idea de la vida como situación de arte. Absurdo, ¿no?
Tuve la suerte de enterarme de una obra de teatro llamada Julieta y Julieta. No tiene nada de interesante ese nombre, a menos que se agregue el nombre de Shakspeare a la ecuación. Es decir, si se añade la perspectiva de que esa Julieta, es "la" Julieta. Pero, ¿y la otra Julieta? Bueno, es "la" Julieta. No, no, de ésa Julieta ya hablamos. Claro, de la otra Julieta te preguntaba. Es "la" Julieta. Pero, entonces, ¿son "Las Julietas"? No, esa es otra obra. Son Julieta y Julieta. Ok, perdón, a veces pierdo el hilo de las conversaciones.
La obra, según la propia directora, es una adaptación a un ambiente skater de la obra del autor Inglés, con el añadido de que el amor trágico no se da entre un Romeo y una Julieta, sino entre dos Julietas, las cuales tienen sendos grupos de pertenencia en rivalidad definida.
La idea suena interesante, y de hecho, debo admitirlo, tuve que rogar en la boletería me vendieran entradas, ya que la función estaba llena. Sin entender por qué, lo volví a invitar a Jasón, mi buen amigo, ése que tanto parece que detestara(aunque lo quiero, en el fondo, muy en el fondo, lo quiero), pero lo increíble,  fue que me dijo que no tenía ganas de ir. Y me dio un papelito. "¿Qué es esto?", le pregunté. "Una lista de problemas que una adaptación así, nunca va a poder solucionar".
Transcribo a continuación la lista:
1. ¿Por qué dos mujeres? Jasón me dijo que no explicara lo que quiso decir con ésto. Pero me pareció graciosa la explicación que me dio. Fue escueto al principio, y me dijo: "¿Por qué no dos hombres?" Es lógico. "La sociedad siente como algo mucho menos marginal una relación amorosa entre dos mujeres que entre dos hombres". Por supuesto, no quise entrar en la definición de qué  es una relación amorosa, teniendo además el estereotipo de Romeo y Julieta por detrás de nuestra conversación, pero es curioso notar que incluso el nombre "Romeo y Romeo" hubiera sido quizás más evocativo del trabajo de Sheakspeare, siendo, como es, un nombre más fuera de lo cotidiano en el inconsciente colectivo, que el de Julieta. Puede ser verdad que el choque producido por una relación entre dos Julietas sea menor que el producido entre dos Romeos. Será que la sensibilidad femenina a la que siempre llamo da otros permisos a las mujeres que los que los hombres(en su concepción de sentido más tradicional) tienen. Por supuesto, toda obra refleja en mayor o menor medida el espíritu de quien la emprende, y todo termina, en última instancia, siendo una decisión, más o menos arbitraria.
2. Elección o aceptación del grupo de pertenencia.
3. Rechazo del grupo de pertenencia.
4. Relación entre el deber y el querer.
Romeo no decide ser un Montesco, no lo elige entre las opciones que le son dadas, aunque tampoco lo rechaza en un principio(y después se hace claro que rechazarlo es una cuestión de importancia para él). No se supone a priori de ninguna manera el hecho posible de que un grupo de pertenencia elegido tenga la fuerza de una familia impuesta por el destino. Romeo no elige ser un Montesco, así como Julieta no elige ser Capuleto. Es el destino el que los pone en veredas opuestas. Y el sentido del deber de ambos es fuerte. Si no fuera así, el amor que los lleva a romper con todo ese deber no tendría ni una cuarta parte del poder que tiene. Para romper un hilo delgado, se necesita mucha menos fuerza que para cortar una gruesa soga.
Lo mismo, en relación a las muertes producidas por ambas familias en medio de la historia de amor. No son sicóticos asesinos que necesitan estar asesinando gente todo el tiempo. El sentido del honor y del deber los conduce a la irracionalidad de tener que aceptar como un orgullo haber cometido delitos que les producen dolor y pesar.
Es en ésa relación entre deber y querer, entre destino y albedrío, que la relación de Romeo y Julieta tiene sentido. De ésa manera, le es arrancada a Romeo la frase "Ni uno ni otro, hermosa doncella, si los dos te desagradan", al pie del balcón, cuando Julieta le pregunta si es "Romeo y Montesco". Es en ese marco donde se hacen interesantes los encuentros entre los bandos, según Jasón.
5. Símbolo de la autoridad.
Es difícil representar el sentido de deidad que inspira el príncipe de Verona. Es casi imposible entenderlo como una fuerza casi capaz de enfrentarse a las fuerzas del Cosmos, y lo que eso representa dentro del drama.
Llegando a éste punto, dejé la lista que Jasón me había dado. Me pareció que merecía un estudio largo y detallado. Jasón entendió mi punto de vista, y me deseó una feliz función. Por teléfono, me pareció sentir un dejo de ironía en su voz.
Viendo la puesta, pude descubrir que lo que Jasón decía tenía en parte razón. Por supuesto, siempre de un modo discutible. Me llamó la atención descubrir la claridad con que la puesta parecía hacer propuestas de diálogo. La problemática homosexual es casi nula en la puesta(lo que me parece bien y mal, siendo, como es, algo que no debería existir o al menos, que tiene una existencia ridícula e irracional, como toda xenofobia, pero tan concreta como el día y la noche). De todas maneras, lo que más sobresale como relieve alterado frente a la llanura de lo cotidiano es la claridad con la que se producía una conexión entre el público y la obra.
Algo tan sencillo como una emisión clara de la verbalidad y actuaciones discretas, no necesariamente arrancadas desde una pasionalidad desenfrenada y amorfa, logran encontrar un eco en el espectador.
Es ese encuentro tan sencillo, que no tiene pretensiones de emocionar hasta el hartazgo a través del despliegue de una pasión tensa y áspera, el que logra en el final(que está cambiado, y no respeta la fuerza del original, lo que es un atrevimiento refrescante) arrancarme un lagrimón, y una comprensión de cosas que no entendía, y que realmente no puedo poner en palabras. Lo juro.
Es loco, eso de no tener palabras, con todas las que pensé que me sobraban.
Ave, William.

1 comentario:

  1. Me pareció un poco extenso, a no ser que te propongas emular al bardo inglés. No te quedas sin vocablos, te quedás sin aire o respiración. Jason te está traicionando. No confíes en él. Yo, confió en vos, mi bardo pasodelreyense.

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