Sin ideas, seco, sin nada. Love is a shield, to hide behind. Es claro que nada es claro. Sin ánimo de genialidad, genio no es quien tiene grandes ideas, sino quien sabe descartar las que no lo son.
Otros encuentros, con gente de cuando éramos bollitos, masa enredada en dedos ajenos. Gente que ya está amasando otros bollitos. Pancitos en manos de pancitos más grandes.
Volver a verte. Volver a vernos.
Cómo pasa el tiempo. Recordar, tratar de recordar, tratar de regresar. Volver a intentar.
¡Pero cómo pasa el tiempo! ¡Pero vos estás...parecido! Y no, el tiempo voló, ya no nos parecemos en nada a nosotros mismos. Casi como ser otros. Como ser otro después de cada tecla que aprieto. Como ser otro constantemente. Como ser otro por ser yo mismo desplazándome en un continuo tiempo que no logro detener.
Pero el tiempo pasa. Siempre fuimos feos, sólo que ahora, somos pancitos feos, con hijos, casados, divorciados, viudos, solitarios, acompañados, solos, desesperados.
Es nuestra revancha, la revancha de estar acompañados a pesar de todo. La revancha de que no nos importa no ser los más brillantes estudiantes, ni los más grandes profesionales. Es la revancha del mayor logro: la perpetuación de la propia vida, en otra vida con créditos hereditables.
Y la música, la música que sigue sonando aún cuando calle el reproductor, cuando el silencio de las calles llenas de ruidos calle, cuando todo el cielo de silencio azul se calle.
Pero seguimos caminando, regresando inevitablemente. Siempre volviendo aunque sepamos que no es sano. Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor. Nada se desata, todo sigue conectado en ese continuo tiempo que no logro detener.
Pero el continuo se salta años, kilómetros, vidas de por medio, y un pancito árabe, o un pancito de miga, se encuentran, sin haberse visto desde 5° grado, sin recordar tal vez un nombre. Y se es algo nuevo, se es mujer, hombre, se es un todo, no se es nada. Porque al fin y al cabo, si todo el tiempo cambiamos, y se tuesta nuestra superficie, se nos hace costrita, y la miga por dentro sigue inflamándose y cambiando, ¿somos en definitiva algo más que eso? ¿Miga y costra? ¿Miga y cascarita? ¿Miga y tostado?
Seguimos adelante y no hacemos más que volver, y el círculo vuelve a cerrarse cada vez que parece destruirse el anillo(¿la rosca de Pascua?).
Seguimos, pero, ¿seguimos?
Para pensar, mientras espero sentado por algo más.
