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miércoles, 7 de septiembre de 2011

Jasón enseña Arte: Clases de canto a Disculpas.


El aprendizaje más importante, y quizás el único importante, es la resignación.

(En un aula de escuela, todos los pupitres están vacíos, excepto el pupitre ubicado en la tercera fila, en la izquierda del salón, el cual se encuentra ocupado por un potus de hojas verdes amarillentas. Jasón, con su pelo negro brillante por la gomina, en el frente del salón, junto al pizarrón, se acomoda ritual y artificialmente, y Disculpas, que ése es el nombre del potus, le observa con detenimiento y atención)

Yo- Bueno, alumnos(miro con confusión a Jasón), éste es su nuevo profesor de canto, Jasón...
Jasón- Profesor Jasón.
Yo- Pero... no SOS profesor.
Jasón- (Tranquilo) Lo mismo da.
Yo- (Resigno) Profesor Jasón.

(Jasón se ensancha mientras me acomodo a un costado para presenciar lo que me ha dicho antes será “una masterclass sobre pedagogía artística: voy a hacer cantar a Disculpas”. Disculpas no quita la mirada del frente, ansiosa por comenzar la clase.)
Jasón- Alumnos.(Disculpas silencia su pedido de atención.) Alumnas. Lo primero y más importante para poder ser artistas es no encapsularse.(Disculpas asiente en silencio con la mirada tímida e inconfesable.) Abrirse al mundo. Un gran maestro ruso dijo que el actor debe buscar lo bello en todo aquello que le rodea. No lo bonito, lo bello. (Disculpas está perpleja, no sabe qué contestar.) Lo mismo para todo artista, poeta, músico, etcétera. El aire, el aire circula por la belleza. La belleza está en el aire. Por eso, para cantar, se hace indispensable respirar. (Disculpas respira profundo, comprende exactamente qué es lo que Jasón expresa con sus palabras. Jasón me mira, seguro de sí)
Yo- … (observo con premura los movimientos sofisticados de Jasón, en los que hay algo de evidente pretensión)
Jasón- Respiramos, sostenemos, exhalamos (Disculpas respira, suavemente.) Es necesario que la respiración sea como el secreto que todo actor guarda sobre el escenario. (La respiración de Disculpas sigue tan imperceptible como antes). Las raices, a tierra. (Jasón, evidentemente atravesado por el comentario poco adecuado que le ha hecho a Disculpas, se acerca al pupitre donde está sentada. Noto que Jasón hace las situaciones siempre un poco más evidentes, como si la luz fuera tenue y yo no tuviera anteojos y él deseara que yo lo pudiera notar todo con gran detalle.) ¿Estás bien...?
Disculpas- … (En silencio, otorga.)
Jasón- Sigamos, entonces. (Vuelve hacia adelante, como superando la situación. Explica) Una vez que la respiración ha sido incorporada, sólo resta cantar... ¿Empezamos? (Disculpas, tímida, concede)
Jasón- Inspiramos, sostenemos, abrimos la boca, cantamos. (Lo hace)
Nessun dorma! Nessun dorma!
... 
(Mientras canta, el cuerpo de Jasón se llena de energía. Comienza a tensionarse un poco, pero logra relajarse cada vez que inspira una bocanada de aire furtiva. Las palabras en italiano parecen recitar bíblicamente: “nada me puede faltar”. Los ojos le brillan, las narinas se le dilatan, estirándose, danzando elásticamente. Disculpas absorbe tranquilamente el aire plagado de vibraciones que Jasón suelta con cada nota. Yo no entiendo bien cómo funciona la función, pero me mantengo callado a un costado, mirando como Jasón le canta a un potus.)
Al alba vinceró!
(En este punto se hace evidente el despliegue de fuerzas que debe realizar Jasón para poder seguir cantando. Las notas finales suenan bastante agitadas y como atribuladas por una gran pasión. Miro a Disculpas, por un momento, me parece ver una sonrisa y una lágrima en una de sus hojas. Me siento estúpido.)
Jasón- (Sentado, vencido, sobre una silla que agarró al terminar de cantar.) Así puede ser una manera... (Le cuesta respirar, me mira, con una sonrisa triunfal, como quien no puede sostenerse parado, pero acaba de dar un paso.)
Yo- Muchas gracias, Profesor, alumnos...(Miro a Jasón, miro a Disculpas. Percibo. Sonrío.)

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