palabrasideasimágenes
suspirosquebrantosmurmullos
deseosanhelosmentirasesperanzas


miércoles, 14 de septiembre de 2011

La rutina desinteresada e indiferente.

Alguna gente no enloquece nunca. Qué vida verdaderamente horrible deben tener.

Una tarde de miércoles, hablábamos Jasón, Alanis, Disculpas y yo. Alanis y Disculpas, en realidad, parecían más prestar atención que estar dispuestas a emitir opinión.
Hablábamos de sexo. O bueno, creíamos hablar de sexo. Nunca estoy seguro de saber qué significa el sexo para Jasón. Habla casi siempre con metáforas, o imágenes indirectas de algo que, en primera instancia, parece bastante... sencillo.
"Este miércoles, tengo sexo", sentencia. Alanis se ríe. "Claro, puede parecer raro que alguien lo tenga planificado". Alanis acaricia una hoja verde de Disculpas y sigue sonriendo. "Pero sexo es eso: predictibilidad".
Casi siento náuseas de pensar todo lo que una vida rutinaria puede llegar a producir, incluso en alguien como Jasón, que dedica su vida al arte, o bueno, a la crítica de arte, que es al mismo tiempo lo más lejano y lo más cercano que hay del arte.
"Tener un horario para cada cosa es lo más cercano que me puedo imaginar del paraíso... De hecho, el paraíso debe ser así: totalmente puntual." Claro, acostumbrado a mis 15 minutos de demora y a la media hora, o 45 minutos de demora de Alanis, sentir que alguien llega a tiempo debe ser orgásmico. "No esperar, no tener que esperar a nadie. Éso es sexo."
Cada vez me enredo más... Yo que creía entender cuestiones anatómicas básicas, elementos técnicos de la fisiología humana, cuestiones de ensamblaje en general... Jasón parece tener una visión más pragmática de los vínculos íntimos entre hombre y mujer. "Sexo es seguridad. Una vez por semana, en un horario convenido, con condiciones más o menos estables." Alanis esboza una ligera curva ascendente con las comisuras de sus labios. "Sí, suena como un trabajo, pero, ¿sabés qué?, da disfrute sin provocar ansiedad. Con un poco de oficio, incluso, ¡provee ciertas garantías...! Los miércoles a la noche, por ejemplo..."
"En términos religiosos absolutos, el sexo es el pan nuestro de cada día".
Me parece entender por qué en los bancos hay que hacer tantas filas, o hay tanto tramiterío para cada cosa que hay que hacer: la gente piensa más como Jasón que como Alanis. Tal vez piensan que lo que están haciendo es Sexo, y lo disfrutan como tal... ¡Nunca entiendo bien de qué estamos hablando cuando hablamos de sexo con Jasón!

1 comentario:

  1. "De qué hablamos cuando hablamos de sexo" parece ser el título de un libro perdido en alguna de las tablas atiborradas de páginas amarillas de Parque Rivadavia... entiendo que uno puede perderse en los laberintos que genera con sus propios pensamientos y a veces, solo a veces, es más mejor no pensar...

    ResponderEliminar