Mi ex me dijo que
le gustaba cómo escribía.
No, ella no,
mi otra ex, la anterior.
Bah, no me lo dijo.
"Lo único tan verdadero como el amor, es la muerte", dijo Alanis. Su sonrisa adolorida, ladeada, dejaba entrever que no era ironía. Llevaba llorando unas cuantas noches, y el rimmel, que rara vez usaba, se le había corrido como tajos negros en las mejillas. Parecía como si se lo hubiera puesto justo antes de llorar, para generar efecto dramático. Siempre le gustó el drama.
Me dejó con una poesía
en la que decía
algo así como que
nunca iba a sentir
amor. Mi vida
sólo iba a quedar
en una hermosa poesía.
Jasón me escribió hace unos días. Siguen sin poder arreglar las cosas entre ellos, y sufren cada vez que se cruzan, o que no se cruzan. Sufren cuando ven sus fotos juntos. O cuando no las ven. No hay modo en que no sufran. Pero Jasón, sin dudas, lo está llevando mejor. O, al menos, finge mejor.
Lo decía por una carta
que le escribí.
Era mala. La carta.
No me gustó.
Ni su poesía,
ni que me dejara.
Pero Alanís mezcla momentos de euforia, de intentar reconquistarlo, de rasgarse literalmente la ropa y mesarse el pelo(frotarse la cabeza como si estuviera fuera de sí, para enredarse el pelo) con otros de una abulia casi exagerada, en la que encorva los hombros como si tuviera una giba. Mira con los ojos vacíos, no entiende lo que le digo.
Ella era increíble.
Todavía hace olas
en mi estanque.
Y no me la puedo arrancar,
como una maldición.
Jasón, por otro lado, escribe. Escribe todos los días. Estoy seguro de que escribe sobre lo razonable y sobre seguir adelante. Sobre sentirse solo y sobre la distancia. Estoy seguro que dice que si estuvieran más cerca, no se hubieran separado. Que si el tiempo, que si el momento. Se convenció a sí mismo de que no debían estar juntos. De que creció, maduró y la relación ya no era lo que necesitaba. Pero también sé que escribe sobre la muerte.
Y después de ella,
todo mentira. Si fue poesía,
o fue todo mentira.
Porque la única verdad,
después del amor,
es la muerte.
No entiendo cómo van a seguir adelante. Cómo van a seguir vivos después de haberse amado como se amaron. Hablar de la tristeza, no es la tristeza. Hablar de lo vivido, no es lo vivido. En la profanación de siquiera pensar en nuevo amor, se transforma lo transitado en una mentira vil. Si hay amor después del amor, ninguno de los dos es amor. Ninguno fue amor.
El amor está a la vuelta de la esquina.
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